Dia 12 – 21 DÍAS DE ORACIÓN Y AYUNO | PODCAST

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Nuevo Podcast: Con la salvación se rompen cadenas

Muchas personas viven cargando cadenas invisibles: temores, culpas, adicciones, ansiedades, heridas del pasado o luchas que parecen no tener fin. Sin embargo, el mensaje central del evangelio es que en Jesucristo hay verdadera libertad.

En el episodio de hoy de nuestro podcast reflexionamos sobre una verdad poderosa: solo Cristo tiene el poder de liberar al ser humano del dominio del pecado y de toda forma de opresión espiritual. La libertad auténtica no nace del esfuerzo humano, ni de técnicas externas, sino de la obra transformadora de Dios en el corazón.

El apóstol Pablo describió esa lucha interna cuando dijo: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24). Y la respuesta es clara: ¡Jesucristo!

En este programa recordamos que no hay cadena que Dios no pueda romper cuando nos acercamos a Él con fe. Ansiedad, depresión, conflictos familiares, enfermedades o cualquier tipo de esclavitud espiritual encuentran esperanza en el poder del Señor.

Además, como parte de nuestros 21 días de oración y ayuno, somos motivados a interceder no solo por nuestra propia libertad, sino también por la salvación de nuestros familiares, amigos y compañeros.

Te invito a escuchar este mensaje de esperanza y a compartirlo con alguien que necesite recordar que en Cristo hay un futuro nuevo.

👉 Escucha el episodio completo en Spotify y únete a este tiempo de clamor y fe.

Que Dios rompa toda cadena y llene tu vida de Su paz.

Con la salvación se rompen cadenas

Solo Jesucristo tiene el poder de liberar al ser humano del dominio del pecado, de la muerte y de toda forma de opresión espiritual. La verdadera libertad no nace del esfuerzo humano, ni de métodos externos, sino de la obra transformadora de Dios en el corazón por medio de la fe, la oración y la renovación de la mente.

El apóstol Pablo expresó con profunda honestidad esta lucha interior: 

“No entiendo lo que hago, pues no practico lo que quiero, sino lo que aborrezco… porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo… ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:15, 18–19, 24)

Esa pregunta encuentra su respuesta en Cristo. Cuando confiamos en Dios, las cadenas se rompen y Su poder se manifiesta en nuestras vidas. Él no solo nos libera de nuestras cargas, sino que usa esa experiencia de libertad para llevar esperanza y salvación a quienes nos rodean. No hay cadena que Dios en su voluntad no pueda romper. La Escritura nos recuerda: 

“Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7) 

No importa cuál sea la prisión que oprime el corazón —depresión, enfermedad, adicciones, problemas financieros, conflictos familiares— , Dios tiene el poder de romper toda cadena cuando le entregamos nuestras cargas con fe. Y cuando Dios libera, también abre un futuro nuevo:

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11)

Las cadenas del pecado no se rompen con técnicas humanas, ni con esfuerzos meramente psicológicos o emocionales. Solo Cristo puede quitar la maldición del pecado y otorgar verdadera libertad. Por eso, en estos 21 días de clamor, pedimos a Dios que nos haga conscientes de las cadenas que atan a nuestros familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo, y que no dejemos de interceder por la salvación de cada uno de ellos, hasta verlos caminar en la libertad gloriosa que solo Jesucristo puede dar.

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