Las promesas de Dios no son expectativas inciertas, sino garantías divinas de vida eterna para todo aquel que cree en Jesucristo. En este clip reflexionamos sobre la fidelidad de Dios, la certeza de la salvación y cómo el Espíritu Santo confirma que somos hijos de Dios. 📖
➡️ “Porque de tal manera amó Dios al mundo…” (Juan 3:16) — El amor de Dios se manifiesta en la vida, muerte y resurrección de Cristo; en Él tenemos vida eterna y paz verdadera.
La salvación no es una suposición, es un compromiso divino sellado con la sangre de Cristo.
Dios nos libra de las tinieblas y nos traslada al Reino de Su Hijo (Colosenses 1:13).
Hoy puedes creer, recibir perdón y comenzar una nueva vida en Jesús.
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