Ayuno de arrepentimiento — EL AYUNO BÍBLICO: PROPÓSITO, VERDAD Y RESPONSABILIDAD ESPIRITUAL (4/10)
En la biblia encontramos varios motivos y proposito por los cuales debemos ayunar, en el libro de Jonas encontramos lo que se clasifica como un ayuno de Arrepentimiento, leamos:
‘Luego mandó que se pregonara en Nínive: «Por decreto del rey y de su corte: »Ninguna persona o animal, ni ovejas ni vacas, probará alimento alguno, ni tampoco pastará ni beberá agua. Personas y animales vestirán telas ásperas y clamarán a Dios con todas sus fuerzas. Ordena así mismo que cada uno se convierta de su mal camino y de sus hechos violentos. ¡Quién sabe! Tal vez Dios cambie de parecer y aplaque el ardor de su ira, y no perezcamos». 1Al ver Dios lo que hicieron, es decir, que habían abandonado su mal camino, cambió de parecer y no llevó a cabo la destrucción que había anunciado.’ (Jonás 3:7-10)
También en 1 Samuel 7:6, vemos que los israelitas manifestaron su arrepentimiento por medio del ayuno en cuando «sacaron agua y la derramaron delante del SEÑOR, ayunaron aquel día y dijeron allí: “Hemos pecado contra el SEÑOR»
Bíblicamente en el Día de la Expiación, la gente debía ayunar y pedirse perdón unos a otros y a Dios por todos los errores cometidos durante el año (Lv 16:29–31; 23:27; Nm 29:7)
Al leer los escritos de los profetas como el libro de Oseas, Jeremías y otros debería servirnos de alerta, la desobediencia, el dejarnos dominar por nuestros deseos, aunque sean necesidades no cubiertas o satisfechas, nos llevan a deshonrar al Señor, ningún pecado tiene justificación, el pecado ofende a Dios, y aveces Dios en su misericordia nos llama al arrepentimiento como el caso de Jezabel en Apocalipsis :
“Le he dado tiempo para que se arrepienta de su inmoralidad, pero no quiere hacerlo. Por eso la voy a postrar en un lecho de dolor y a los que cometen adulterio con ella los haré sufrir terriblemente, a menos que se arrepientan de lo que aprendieron de ella. A los hijos de esa mujer los heriré de muerte. Así sabrán todas las iglesias que yo soy el que escudriña la mente y el corazón y a cada uno de ustedes lo trataré de acuerdo con sus obras. “ (Apocalipsis 2:21-23)
¿Cuantas veces nos comportamos igual que Jezabel, y no nos importa que nuestros hijos y a quienes hemos contaminado con el pecado sufran las maldiciones de nuestros pecados? No seamos tercos, necios y tener un corazón insensible a las desgracias que otros sufren por nuestros pecados. En Josue 7 leemos que 36 personas murieron por el pecado de Acán. ¡Basta ya! No es posible que otros sufran por nuestros pecados.
Es tiempo de Arrepentirnos con ayuno y lamento, sin temor presentémonos ante el Señor y digámosle como el Salmista: (Salmo 7:326:2;69:5-6; 19:13;:51:2)
‘
“Señor mi Dios, ¿qué es lo que he hecho?
¿Qué maldad hay en mis manos?
Examíname, Señor, ¡ponme a prueba!, purifica mi corazón y mi mente,
Oh Dios, tú sabes lo insensato que he sido; no te puedo esconder mis culpas.
Señor Soberano de los Ejércitos, que no sean avergonzados por mi culpa los que en ti esperan;
oh Dios de Israel, que no sean humillados por mi culpa los que te buscan.
Libra, además, a tu siervo de pecar a sabiendas; no permitas que tales pecados me dominen.
Entonces seré íntegro, inocente de un gran pecado.Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado.”
Adán Ezequiel Mejía Renderos
Teólogo
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