Día 7- 21 DÍAS DE ORACIÓN Y AYUNO | PODCAST

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El matrimonio es una de las obras más preciosas que Dios ha establecido, y al mismo tiempo una de las más atacadas en nuestros días. Muchos matrimonios cristianos atraviesan luchas silenciosas: presiones, tentaciones, desánimo, desgaste espiritual y conflictos que pocas veces se expresan abiertamente. Sin embargo, la Palabra nos recuerda que el camino de restauración y fortaleza comienza cuando aprendemos a clamar por nuestro cónyuge delante de Dios.

En el episodio de hoy reflexionamos sobre la urgencia y el poder de la intercesión por el esposo o la esposa. Orar por el cónyuge no es un acto pasivo; es una expresión profunda de amor, compromiso y fe. Es llevar delante del Señor sus cargas, su crecimiento espiritual, su carácter, su protección y el futuro del hogar, confiando en que cuando Dios es el centro del matrimonio, el amor se fortalece, la unidad se restaura y la esperanza vuelve a florecer.

Te invito a escuchar este mensaje con un corazón dispuesto a dejar de lado las quejas y a transformar cada dificultad en una oración sincera. Permite que el Espíritu Santo renueve tu vida, tu matrimonio y tu hogar mientras juntos aprendemos a clamar conforme al corazón de Dios.

Escucha el episodio aquí:

Clamar por esposos/as

Hoy en día, muchos matrimonios cristianos están siendo fuertemente atacados. Algunos, debido a su posición dentro de la iglesia y la sociedad, enfrentamos luchas silenciosas y muchos no reciben ayuda: unos por orgullo, otros por temor a perder su imagen o su posición. Ante esta realidad, la práctica de orar fervientemente por el cónyuge se vuelve indispensable. Orar por el esposo o la esposa significa buscar su bienestar integral: su crecimiento espiritual, su protección bajo la mano de Dios y la fortaleza del vínculo matrimonial. Es clamar por restauración, liberación, sabiduría, salud, fidelidad y unidad, reconociendo que el matrimonio es una obra que Dios mismo desea preservar y edificar. Si tu cónyuge está enfrentando alguna dificultad —un jefe difícil, presión económica, tentaciones, luchas internas o desánimo—, imagina el impacto que tendrá en su corazón al saber que no está solo, que te importa tanto que estás dispuesto(a) a ayudarle a llevar su carga delante de Dios. Durante estos días de clamor, pide al Señor que transforme a tu cónyuge a la imagen de Cristo. En lugar de centrarte en su carácter o comportamiento con quejas, entrégalo todo en oración y dile a Dios: “Haz en mi esposo(a) lo que Tú quieras para formarlo(a) cada día más conforme a Jesús.”

Escoge una cualidad espiritual —como paciencia, amor, humildad o amabilidad— que sabes que tu cónyuge anhela desarrollar, y conviértela en tu principal enfoque de oración. Pide también a Dios que te atraiga a ti mismo(a) a una relación más profunda con Cristo. Cuando esto sucede, el Espíritu Santo derrama su poder no solo sobre tu vida, sino también sobre tu hogar. Ruega al Señor que lleve a tu cónyuge al arrepentimiento, para que experimente la gracia, la misericordia y la compasión del Padre de una manera renovada y transformadora. Porque cuando Dios es el centro del matrimonio, el amor se fortalece, la unidad se restaura y la esperanza vuelve a florecer.


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