El Ayuno Bíblico: Propósito, Verdad Y Responsabilidad Espiritual (2/10)

Comparte este artículo

El caso de Daniel y los errores modernos

Dentro del cristianismo evangélico algunas iglesias tenemos el hábito de dedicar los primeros días del año al ayuno.

Sin embargo, se ha vuelto común que algunos llamen “los 21 días de ayuno de Daniel” a una práctica que en realidad mezcla dos pasajes bíblicos que no están conectados entre sí.

Daniel 1:8 ocurre en el primer año del cautiverio babilónico, cuando Daniel era un joven llevado a Babilonia bajo el reinado de Nabucodonosor (605 a.C.) Daniel 10:2–14 sucede en el tercer año del rey Ciro de Persia (536 a.C.). Entre ambos eventos hay aproximadamente 69 años de diferencia.

Ignorar este contexto histórico ha llevado a convertir el ayuno de Daniel en una dieta nutricional, cuando en la Biblia el ayuno siempre es una entrega espiritual delante del Señor.

En las Escrituras, ayunar era una práctica de humillación ante Dios, para buscar su misericordia (2 Samuel 12:16; Daniel 9:3; Ester 4:3; Jonás 3).

Jesús ayunó 40 días y 40 noches, y enseñó a sus discípulos que cuando ayunaran lo hicieran para Dios y no para los hombres, no con rostros tristes, sino con corazones rendidos, de modo que solo el Padre que ve en lo secreto les recompensara (Mateo 6:16–18).

En la Biblia, el ayuno acompaña la oración con propósitos claros:
intercesión intensa, arrepentimiento, adoración y búsqueda de dirección divina entero otros motivos y propósitos.

El ayuno de Daniel (Daniel 10) ha sido transformado en una “dieta espiritual”, cuando el texto no describe qué comía Daniel, ni cuánto, ni con qué frecuencia. Solo afirma de qué cosas se abstuvo, y guarda silencio sobre el resto. Por lo tanto, afirmar que Daniel solo comía legumbres, o que no comía nada en absoluto, no es enseñanza bíblica, sino interpretación moderna. El pasaje enseña consagración, humillación e intercesión, no nutrición.

El Ayuno de Daniel (Daniel 10:2–3)

El ayuno practicado por Daniel durante veintiún días debe entenderse como un tiempo de profunda aflicción, humillación e intercesión delante de Dios, y no como un modelo dietético ni como un ayuno absoluto en el sentido técnico bíblico.

El pasaje no especifica con claridad qué alimentos consumió Daniel durante ese período, ni en qué cantidad, ni con qué frecuencia. Tampoco afirma que se haya abstenido por completo de todo alimento y bebida. La Escritura solo declara con precisión aquello de lo cual se abstuvo, sin describir el resto de su alimentación.

Por lo tanto, cualquier afirmación detallada sobre su dieta pertenece al campo de la interpretación, no de la revelación explícita del texto.

Asimismo, el pasaje dice “no comió pan ni bebió agua”,algunas interpretaciones afirman que fue una  abstinencia total. 

En consecuencia, la enseñanza responsable debe afirmar únicamente lo que el texto afirma:
que Daniel entró en un período prolongado de consagración y humillación delante de Dios, acompañado de una restricción alimentaria intencional, cuyo contenido específico no ha sido revelado.

Esta comprensión protege la doctrina del ayuno de caer en dieta nutricional, legalismos religiosos o construcciones modernas que exceden el testimonio bíblico.

Adán Ezequiel Mejía Renderos
Teólogo

Lea el siguiente articulo de esta serie AQUI


Comparte este artículo

1 comentario en “El Ayuno Bíblico: Propósito, Verdad Y Responsabilidad Espiritual (2/10)”

  1. Pingback: El Ayuno Bíblico: Propósito, Verdad y Responsabilidad Espiritual (1/10) - Adán Teólogo | Fe, Sociedad y Pensamiento Cristiano

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *