Los huérfanos claman a la Iglesia

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El informe presentado ante las Naciones Unidas por la Red para la Infancia y Adolescencia de El Salvador (RIA)reveló que más de 60,000 niñas, niños y adolescentes se encuentran en situación de orfandad y abandono como consecuencia del régimen de excepción en el país.
Quienes carecen de una familia capaz de proporcionarles protección jurídica, espacio social y oportunidades económicas viven en una condición de extrema vulnerabilidad que los expone a la explotación, el abuso y la marginación.

Al mencionar el régimen de excepción, no se trata de estar en contra de la seguridad del país ni a favor de la violencia. Sin embargo, es innegable que esta grave consecuencia no fue considerada por el Gobierno, y tratarla como simple “daño colateral” o como una noticia pasajera no resuelve la problemática.
Desde una perspectiva bíblica, estos miles de huérfanos están clamando a la Iglesia para que no los abandone.

El profeta Isaías escribió este mensaje divino:

“¡Aprendan a hacer lo bueno! Ayuden al maltratado, traten con justicia al huérfano y defiendan a la viuda” (Isaías 1:17).

El salmista declara:

“¡Defiendan a los huérfanos y a los indefensos! ¡Háganles justicia a los pobres y a los necesitados!” (Salmo 82:3).

Y el profeta Jeremías reafirma esta orden divina:

“Hagan justicia y rectitud… no maltraten al extranjero, al huérfano ni a la viuda, ni derramen sangre inocente” (Jeremías 22:3).

No son solo textos que describen una realidad dolorosa; son mandatos que nos delegan responsabilidad. El apóstol Santiago lo resume con claridad:

“La religión pura y verdadera delante de Dios el Padre consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas en sus aflicciones” (Santiago 1:27).

Si alguien piensa que la solución bíblica consiste únicamente en abrir más orfanatos, debo decir que ese nunca fue el plan de Dios. La Escritura declara:

“Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios… Dios hace habitar en familia a los desamparados” (Salmo 68:5–6).

No estoy en contra de los orfanatos; al contrario, cada iglesia debería sostenerlos económicamente para que no les falte nada. Pero la voluntad divina va más allá: que cada hogar cristiano se convierta en un hogar de acogida.

En nuestra congregación, por la gracia de Dios, seis familias ya están dispuestas a recibir niños de forma temporal mientras se gestiona una reunificación familiar o adopción.

Hoy, más de 60,000 voces claman.
Y en El Salvador existen más de 60,000 familias cristianas.
La Iglesia de Cristo sí es la respuesta a esta urgente necesidad.

Dios declara:

“Maldito el que pervierta el derecho del huérfano” (Deuteronomio 27:19).

No esperemos que el Gobierno haga algo por ellos. Desde 2024 no han hecho nada efectivo para atender esta crisis.


La pregunta es: ¿será la Iglesia indiferente?

Hable de este tema con su pastor, con su congregación, con su familia.


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Y obedezcamos al Señor demostrando el amor de Cristo con hechos.

Hasta febrero de 2024, más de 1,194 adolescentes habían sido detenidos por supuesta vinculación con pandillas, con la mayoría ya condenados. Esto ha dejado al menos 176 hijas e hijos en orfandad directa por muertes bajo custodia, y muchos más en abandono emocional y material por el encarcelamiento de sus cuidadores. Entre enero y junio de 2024 se registraron 4,024 embarazos en niñas y adolescentes entre 10 y 19 años, lo cual refleja fallas profundas en la educación sexual, la protección y el acceso a servicios de salud.

FUENTE: Elsalvador.com

Adán Ezequiel Mejía Renderos
Teólogo


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