cuando se olvidan las raices

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El Destino de una civilización sin Dios

Una sociedad puede conservar durante un tiempo los frutos de una cosmovisión después de haber abandonado sus raíces. Con el paso de las generaciones, si esas raíces se olvidan, los conceptos suelen redefinirse conforme a nuevos fundamentos filosóficos.

‘También murió toda aquella generación y surgió otra que no conocía al Señor ni sabía lo que él había hecho por Israel. Esos israelitas hicieron lo malo ante los ojos del Señor y adoraron a los ídolos de Baal. Abandonaron al Señor, Dios de sus antepasados, que los había sacado de Egipto, siguieron a otros dioses —dioses de los pueblos que los rodeaban— y los adoraron, provocando así la ira del Señor. 

Abandonaron al Señor y adoraron a Baal y a las imágenes de Astarté. ‘

Jueces 2:10-13

Como teólogo, creo que esa es una de las tareas más importantes de la ética cristiana contemporánea: no solo defender determinados valores, sino también explicar por qué los sostiene y cuál es su fundamento en el carácter de Dios y en la revelación bíblica. Ahí es donde la iglesia puede aportar una contribución significativa al diálogo público, distinguiendo entre coincidencias en ciertos principios y las diferencias en el fundamento que les da sentido.

Lo que sucedió con la generación después de Josue explica por qué términos como libertadamorjusticiaigualdaddignidad e incluso derechos humanos pueden ser utilizados tanto por cristianos como por personas con cosmovisiones muy diferentes. Las palabras permanecen, pero el significado y el fundamento pueden cambiar.

Muchos de los principios que hoy sustentan los derechos humanos —la dignidad intrínseca de toda persona, la igualdad moral de todos los seres humanos y el deber de proteger al débil— fueron impulsados durante siglos por pensadores cristianos y por la enseñanza bíblica de que el ser humano fue creado a imagen de Dios (Génesis 1:26-27). Esa convicción inspiró, entre otras cosas, movimientos contra la esclavitud, a favor de la educación, el cuidado de enfermos y la asistencia social.

Sin embargo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 para muchos fue redactada en un contexto plural, después de la Segunda Guerra Mundial. Søren Kierkegaard es considerado el padre del existencialismo, él era un pensador cristiano. Para él, la decisión más importante de la existencia no era inventar el sentido de la vida, sino responder personalmente al llamado de Dios. Criticó una fe meramente cultural o heredada y enfatizó una relación auténtica con Cristo.

Décadas después, Sartre tomó algunas categorías existencialistas, pero eliminó a Dios de la ecuación. Por eso, cuando hoy se habla de “ética existencial”, normalmente se piensa en la versión secular desarrollada en el siglo XX. el cristianismo afirma la libertad y la responsabilidad humanas, pero rechaza la idea de que el ser humano sea la fuente última de la verdad, del bien o del propósito. Jesús no dijo:

“Encuentra tu propia verdad”, sino: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6).

  1. La dignidad humana: no nace con la modernidad; la Biblia la fundamenta en que el hombre fue creado a imagen de Dios.
  2. La igualdad de las personas: el cristianismo enseñó que judíos y gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres tienen igual valor delante de Dios (Gálatas 3:28), sin negar las diferencias de funciones o responsabilidades.
  3. El valor de la vida: deriva de que la vida pertenece a Dios y el ser humano lleva su imagen.
  4. La compasión y el cuidado del necesitado: fueron rasgos distintivos de la iglesia primitiva, que atendía a viudas, huérfanos, enfermos y pobres cuando muchas sociedades antiguas no lo hacían.
  5. La libertad: en la Biblia es liberación del pecado para servir a Dios, mientras que en muchas corrientes modernas se entiende principalmente como autonomía para decidir sin una autoridad superior.

Ese contraste ayuda a comprender que no siempre hay desacuerdo sobre los términos, sino sobre el fundamento. Dos personas pueden defender la “dignidad humana”, pero una porque el ser humano es imagen de Dios y otra porque existe un consenso social. Mientras ambos coincidan, la diferencia parece pequeña; cuando surge un caso difícil, el fundamento ético filosófico influye decisivamente en las conclusiones.

Las sociedades pueden conservar valores cristianos durante un tiempo, pero cuando olvidan su fundamento bíblico, esos valores terminan redefiniéndose


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